La muerta

La muerta 
Cuento
La Propia Cartonera - Montevideo
2009








Dijeron: 

El primer contacto con la prosa de Pablo Giordano lo tuve al recibir la antología Es lo que hay, un panorama bastante ilustrativo de la joven narrativa cordobesa, que publicara Babel Ediciones un año atrás.

En esta oportunidad, al cuento entonces publicado, Dos siluetas de Simulcop, se agregan otros cuatro de similar clima angustiante. Porque si hay algo que no hacen los relatos de Giordano es divertir.
Estos cuentos son crueles, pero no al estilo de Abelardo Castillo, poseen una crueldad cotidiana, casi natural pero muy humana, porque son horrores que resultarían evitables más allá de lo cultural y lo social.Sartre decía que para que el suceso más trivial se convirtiera en aventura, era condición necesaria y suficiente contarlo. Yo sumo a esto que, si la manera de referirlo lo vuelve atrapante, podemos estar en presencia de una promesa para el género.En estos dramas, que trascurren con la imperceptibilidad de la vida, hay una interesante capacidad descriptiva con mucho trabajo interior en los personajes. Parece ser la receta del autor y la aplica magistralmente.

por Rubén Sacchi para Desmenuzarte Mejor


¿Cabría preguntar "¿en algún momento es en chiste el libro?"? Es el registro de historias en una realidad paralela a esta. Y da la apariencia de ser un libro de cuentos sobre anomalías en este mundo.Giordano es uno que vino a desnudar la enfermedad social y mental de que todos somos parte.Es freakófilo.Todo el tiempo se puede ver la ternura en la mirada de este fundador de zooóligcos humanos.La primera reacción para alguien que leyó este libro es de algún modo enojarse con el autor, por llevar al límite las posibilidades de adulteración de este mundo, en estos cuentos sin agregar nada por fuera de las leyes físicas vigentes aquí. Un genetista del placer de texto. Y ahí el límite crítico en que se pone esta nota al principio. Hay algunos libros que hacen reflexionar en una primera lectura, y después reír, y después calentarse y después deprimirse, y después estudiarlos, y después volverse loco, más tarde querer escribirlos, un rato después dudar del cariño que se le fue tomando al libro, recomendarlo, , prestarlo, perderlo, desear que a uno no se lo devuelvan para no caer de nuevo en problemas, reclamarlo con furia, ponerlo en la biblioteca bien visible, esconderlo en la alacena para leerlo sin ser visto.Hasta ser un personaje de historia escrita por Pablo Giordano cuya afección es leer a Pablo Giordano religiosamente. Que es lo mismo que vivir aquí siendo uno quien es, pero expuesto a que P.G. está viendo por dentro todos los filamentos hepáticos, neuronales, pulsionales que son motivo de [la-enfermedad-de-todos].

aparecido en el blog de la editorial La Propia Cartonera a propósito de la publicación del libro de cuentos La Muerta en Montevideo.