El pasado

   En El Pasado de Alan Pauls hay una metáfora preciosa sobre el presente. Los cuadros de Riltse se descascaran con el paso del tiempo y develan rastros de obras anteriores, que habían sido cubiertas con la nueva pintura. Una antigua mano, un vértice que quizá sea una ventana, detalles varios que van apareciendo con el tiempo. Y es que creo que nosotros pintamos nuestra realidad así, capa sobre capa, algunos con la maestría de Miguel Ángel, y otro con la infantibilidad de su hijo. Pero lo cierto es que las capas se acumulan, y se resquebrajan. Ocurre con los viejos compañeros del colegio que encontramos después de veinte años, con amigos del barrio que quieren invitarnos un trago como si nos moriríamos por eso, viejos banqueros que siempre soñaron con que nos casáramos con su hija, exsuegros que nos piden alguna ayuda, antiguos trabajos que hoy nos causan gracia, exnovias que se presentan en comentarios a una vieja foto de Facebook, etc. 
   Pero ¿qué son esas cosas que se velan en nuestro presente sino fantasmas? La vida se resquebraja, la realidad se descascara, y lo que surge no son más qué ánimas penando en un mundo que ya no es el suyo. A mí me dan miedo, porque ya no existen, son inmateriales y uno podría atravesarlas fácilmente si quisiera, o si les importara. Pero el miedo es más fuerte. Aquello fue algo, viene a mostrarnos lo que fuimos, lo que ya no somos. Vienen a decirnos que nosotros también, como ellos, de alguna manera, pertenecemos al mundo de lo que fue.
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3 coment:

Leticia dijo...

Fantasmas que reaparecen, habrá que llamar a los cazafantasmas... - lo peor de los fantasmas es que nose pueden volver a matar..

Pablo dijo...

Si, hay que aprender a vivir entre fantasmas, la existencia no es mucho más que eso.

Anónimo dijo...

"Pertenecemos al mundo de lo que fue"...soy y dejo de ser tan rápido que no sé dónde reside la realidad...Es tan oscuro el suelo a mis espaldas que siempre temo intrometerme en lo que dejé tras de mí...¿será la vida lo mismo que la muerte también?...El pasado es la agonía de un presente cautivo, sometido, acorralado por este que nunca se modifica...